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Las redes de ferrocarriles de vía estrecha en España nacieron como una solución al problema del transporte antes del desarrollo de los tráficos por carretera. A finales del siglo XIX y principios del XX proliferó la construcción de muchas líneas de pequeños recorridos locales y regionales que, apenas transcurridos unos años, se mostraron improductivas e inadecuadas ante la competencia del transporte por carretera.
En la Cornisa Cantábrica, en cambio, los ferrocarriles de vía estrecha se implantaron como una red adaptada a las características geográficas y económicas de las zonas que servían. Las dificultades orográficas imponían la elección de ferrocarriles de vía estrecha, dado el elevado coste de los tendidos de vía ancha.
La precaria revolución industrial española, muy distante de las transformaciones que se produjeron en Europa, afectó especialmente al desarrollo del ferrocarril. Numerosas compañías se vieron abocadas a la desaparición por falta de rentabilidad. Esta situación obligó al Estado a hacerse cargo de las líneas mal planificadas y antieconómicas, y en 1926 se funda la Explotación de Ferrocarriles por el Estado (EFE), organismo dependiente del Ministerio de Obras Públicas.
La creación de Renfe en 1941 supone el traspaso a esta empresa pública de los ferrocarriles de vía ancha, hasta entonces dependientes de la Explotación de Ferrocarriles por el Estado. Estas cesiones se vieron compensadas por los sucesivos y numerosos traspasos de los ferrocarriles de vía estrecha, que siguen cayendo bajo la jurisdicción de este organismo ante el abandono o pérdida de las concesiones a cargo de los particulares y compañías que no podían mantener estas líneas. La difícil situación de las empresas absorbidas, la incorporación del personal procedente de las mismas y la necesidad de dotar de mayor agilidad a la toma de decisiones aconsejaron, en 1965, la redacción del Estatuto y la adopción de la actual denominación de Ferrocarriles de Vía Estrecha (Feve).
En 1972, el régimen jurídico de Feve pasa de Entidad Estatal Autónoma a Empresa Mercantil. Durante los primeros años de esta década, Feve continuó recibiendo líneas traspasadas ante la imposibilidad de sus concesionarios de ocuparse de ellas.
A partir de 1978, y como consecuencia de la nueva organización territorial autonómica del Estado, una serie de líneas fueron transferidas a sus respectivas comunidades autónomas. Este fue el caso de los ferrocarriles de Cataluña (1978), Valencia (1986) y una parte de la red en el País Vasco (1979). En 1994 sucedió lo mismo con los Ferrocarriles de Mallorca.
Feve ha vivido desde entonces un período de estabilidad en cuanto a la explotación de las líneas de todo su trazado. En esta etapa las inversiones del Estado han logrado dotar a la empresa de una infraestructura más moderna y segura y de unos trenes renovados y más cómodos. Acontecimientos destacables, como la entrada en los Consorcios de Transporte de Asturias y Vizcaya, la creación de El Expreso de La Robla, la proyectada participación de Feve en las redes de tren-tram o la puesta en marcha del Plan Estratégico 2009-2012, conforman la historia más reciente y la actualidad de la empresa.
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