Se admite el transporte de bicicletas en todos los trenes como norma general, aunque hay que tener en cuenta que sólo se permite una por viajero y que, según los horarios, las líneas y las CCAA, la cantidad de bicis que se pueden transportar en una unidad de tren oscila entre tres y doce. Se ubicarán en el furgón o en las plataformas y su falta de limpieza no puede afectar a la del habitáculo ni a los pasajeros. El propietario se hará responsable de su carga, custodia y descarga y mantendrá en todo momento el cuidado debido de su vehículo para garantizar la seguridad y comodidad del resto del pasaje. En caso de sustitución del tráfico ferroviario por tráfico por carretera no se podrán acarrear bicicletas. Los daños que se pudieran producir al tren o a terceros corren por cuenta de los propietarios. Feve no se hará cargo de los desperfectos o pérdidas que puedan sufrir las bicicletas durante el viaje. Para evitar problemas en su utilización se ruega consultar con los servicios de información al viajero.